Historias imprescindibles de la bolsa y los mercados: Compañía de las Indias

Dutch domination-East and West Indian companies

Holanda dominaba el comercio mundial a las Indias y America.

Continuando con el relato de uno de los manuales más antiguos sobre bolsa y mercados financieros. “Confusión de confusiones” escrito en 1.688 por José De la Vega un judío sefardita español originario de la provincia de Córdoba. En este libro José De la Vega relata el funcionamiento de la bolsa en Ámsterdam donde existían diversos mercados o corros en distintos edificios. De hecho empezó a contratarse materias primas al aire libre en un mercado hasta que en 1611 los mercaderes construyeron el edificio de la Bolsa de Ámsterdam. Probablemente era la plaza bursátil mas importante del continente europeo.

La primera salida a bolsa: la Compañía de las Indias Orientales.

Cuando José De la Vega tuvo que emigrar de España, se instaló en Ámsterdam y justo coincidió con la que probablemente ha sido la primera OPV (IPO en ingles) o salida a bolsa de la historia. En 1602 las seis cámaras de comercio locales se unieron en una sola Compañía holandesa de las Indias Orientales. Según la declaración oficial, todos los habitantes de las provincias unidas tenían la oportunidad de participar en la Compañía, lo cual me imagino que fue una revolución histórica. Según se cuenta en la introducción del libro:

Al principio los derechos derivados de los pagos iniciales se llamaron “paerten”, “partieen” o “partijen”, palabras tomadas de la costumbre de la “participación” en el sector naviero. No fue hasta 1606 que la palabra “actie” (es decir, acción) parece que empieza a utilizarse. La posibilidad de comerciar con estas “participaciones” estaba garantizada por el hecho de que todo poseedor de acciones podía, mediante el pago de una cuota, transferir la totalidad o parte de su propiedad a otra persona. La sección de Ámsterdam suscribió más de la mitad de la suma total aportada por las diversas secciones (o Cámaras de Comercio), y con dicha proporción de la “propiedad” mantenida posteriormente, fue en Ámsterdam donde las operaciones bursátiles florecieron más esplendorosamente”.

El capital social fue de 6.459.840 florines, la mitad suscrito por Ámsterdam, una cuarte parte por Middelbourg y una sexta parte por Róterdam, Delft, Hoorn y Enkhuisen. Se cuenta que a la salida a bolsa invirtieron también gente modesta acudiendo un amplio espectro de la población.

En la misma época se creo la Compañía Británica de las Indias Orientales pero sin salida a bolsa. Fue la reina Isabel I de Inglaterra quien les concedió los privilegios del comercio con las Indias para 15 años el día 31 diciembre de 1600. La compañía británica a diferencia de la holandesa fue fundada por un grupo de empresas e influyentes hombres de negocios.

Fue más tarde que nacieran nuevos competidores a la compañía británica y a la holandesa, en Francia, Dinamarca y Suecia se acabarían creando el mismo tipo de compañía. Al igual que en los tiempos modernos, unas compañías fichaban a los ejecutivos de otra. El primer director general de la Compañía francesa de las Indias Orientales fue François Caron, quien estuvo 30 años trabajando en la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, incluyendo 20 años en Japón.

La Compañía holandesa de las Indias Orientales fue una compañía de gran importancia y volumen de negocios durante casi dos siglos, pagando un dividendo anual de 18% durante 200 años, hasta que llegó a la bancarrota y fue disuelta en 1800.

Continuando con las citas del libro “Confusión de confusiones”:

Tan solo unos pocos días después de haberse completado l suscripción original (de unos 6,5 mill. de florines), las acciones de la Compañía holandesa de las Indias orientales empezaron a negociarse tan activamente que subieron un catorce o quince por ciento por encima de la par y la tendencia al alza continuó hasta que en 1607 la cotización se había prácticamente doblado. Sin embargo en el año siguiente, el valor de mercado cayó a un ciento treinta por ciento, como consecuencia de las manipulaciones realizadas por un grupo de especuladores organizados por un tal Isaac Le Maire, quienes en realidad estaban interesados en la fundación de una empresa francesa rival. Estos primeros “operadores” vendieron grandes paquetes de acciones y, además, buscaron l caída en las cotizaciones a través tanto de la ventas “en corto” (o “short”) como de la propagación de rumores desfavorables sobre la Compañía holandesa. Por consiguiente, el 27 de febrero de 1610 se promulgó el primer edicto prohibiendo este tipo de actividades (les suena de algo¡¡) especialmente el windhandel, es decir, la negociación con acciones que no estaban en posesión del vendedor (lo que llama ahora “naked short”). La venta de acciones de la compañía a cargo de los verdaderos propietarios para entrega en el futuro si que estaba permitida. En 1621, después de la declaración de la guerra con España, hubo que proclamar un segundo edicto, que fue seguido de prohibiciones adicionales, pero aparentemente los abusos no pudieron ser eliminados……. A este periodo, le siguió otro de gran actividad, cuando en 1621 se fundó la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales y sus acciones empezaron también a negociarse.

La Compañía de las Indias Occidentales funcionaba bajo la misma filosofía que el de las Indias Orientales, pero comerciaba con el continente americano. Se trataba de financiar las expediciones en barco asumiendo los múltiples riesgos de corsarios, naufragios, pérdidas, etc.

Rutas marítimas de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales

En este artículo podéis conocer las rutas habituales realizadas por la Compañía de las Indias Orientales.

José De la Vega publicó su libro en la década de 1680-1690 de gran actividad bursátil. Como comentaba en el anterior post, según un erudito ingles en 1701 describió como un 85% de la operativa de compra-venta de acciones en las Compañías de las Indias orientales la realizaban judíos con lo que José De la Vega sabía muy bien de lo que hablaba.

¿Que ocurrió con la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales?. Todos podéis suponer que fue un éxito al copiar el modelo de la exitosa compañía de las Indias Orientales. Pues no fue así, en los negocios y también en la bolsa suele ocurrir que cuando copias otra idea, todos los nuevos inversores y directivos están convencidos del futuro éxito viéndose reflejados en el espejo del proyecto anterior, pero todo es mas complejo. Y en bolsa cuando un proyecto nace con expectativas elevadas, suele ofrecerse a unos precios de salida mucho mas altos con lo que hay una clara transferencia de valor en contra de los compradores-financiadores iniciales. En el próximo post explicaré que ocurrió con la Compañía de las Indias Occidentales en la bolsa de Ámsterdam.

Leave a Reply